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La más maravillosa música sigue siendo la del pueblo PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Eduardo Orrego   
sábado, 12 de julio de 2008
Según una encuesta internacional, que tiene además un apartado dedicado de manera exclusiva a la Argentina, el 74 por ciento de las personas considera que los gobiernos deben escuchar la voluntad popular “más allá de las elecciones”. 

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El estudio, que se vuelve significativo en la Argentina a la luz de las alusiones del Gobierno a su legitimidad para “tomar decisiones” frente a las protestas de los “golpistas” nucleados en torno de las entidades rurales, fue realizado por el Programa Actitudes Políticas Internacionales de la Universidad de Maryland, Washington.
Para el trabajo se consultó a 23.361 personas en 19 países, incluida la Argentina, donde la encuesta fue llevada a cabo por la consultora Graciela Römer. Mientras ello ocurre ante los ojos del mundo los números fríos dicen que es probable que, el miércoles, el Senado de la Nación se arrastre hacia Néstor Kirchner y le de la ley que tanto necesita para poner de rodillas al campo. Pero, un día antes, el gobierno de la Sra. Cristina  hará una ostentación de debilidad desde las pantallas partidas de los canales de noticias. Otra vez saldrá perdiendo en la comparación de las movilizaciones del Congreso y Palermo, tal como ocurrió el 25 de Mayo entre los actos de Salta y Rosario.

Esa obsesión de Kirchner por "no dejarse ganar la calle" significa poco y nada en términos políticos. Lo muestra muy a la defensiva, corriendo detrás de los intendentes del la Pcia de Buenos Aires prometiendo cualquier cosa cualquier verdura para que movilicen lo que no sabe es que la militancia ya no sabe como convencer a la gente que los apoyen. Kirchner y su esposa está pagando un costo monumental al convertirse en Peronista de la nueva hora se arrastra a mas no poder prometiendo todo hasta lealtad al peronismo, pero todos ya saben lo traidor que resulta su sangre usurera. Los bloques parlamentarios, la liga de gobernadores, la concertación con los radicales, la Federación Argentina de Municipios, el Partido Justicialista y hasta la CGT. En todos esos espacios se abrieron grietas más o menos profundas y en el seno del pueblo argentino pasó lo mismo la gente no quiere saber nada ya con ella.


 
Es tan grande la pérdida de autoridad del matrimonio presidencial, que todos los que tomaron distancia de su proyecto crecieron fuertemente en la consideración popular de acuerdo con las encuestas, y quienes se expusieron más fielmente a su lado se cayeron como pianos, empezando por ellos mismos.

En la trepada aparecen Julio Cobos, Hermes Binner, Carlos Reutemann, Felipe Solá, Juan Schiaretti, José Manuel de la Sota, Mauricio Macri, Elisa Carrió y por supuesto Alfredo de Angeli y Eduardo Buzzi.

 http://elbonaerenseweb.com.ar/images/stories/vampiro%20cris%2023.jpg
 
La historia la construyen los pueblos y no la prensa. Es posible que en la sociedad multimediática en la que vivimos las noticias actúen como catalizadores y aceleren o frenen determinados procesos que existen en el seno de los países. Pero no existe tecnología periodística capaz de inventar un líder popular si no tiene carisma o no es la expresión de algún fenómeno social profundo. Alfredo De Angeli no es una creación de un laboratorio mediático que una noche decidió lanzarlo al estrellato y, de paso, destituir al Gobierno. De Angeli, por muchos motivos políticos y varios misterios humanos, encarnó como nadie un discurso y un reclamo que estaba latente.

 

La televisión, desesperada, lo fue a buscar para calentar su pantalla y potenciar el minuto a minuto de las mediciones. Salvo Canal 7, que, en una actitud de obsecuencia autodestructiva, jamás le hizo un reportaje, según el Departamento de Investigación de Medios de Ejes de Comunicación. Parece mentira pero uno de los personajes mas emblemáticos para entender y polemizar sobre el máximo desafío político que sufrió el proyecto kirchnerista con la protesta más prolongada de la historia no despertó la curiosidad de los cronistas del canal de todos… los oficialistas.

Tal vez por eso Néstor y Cristina comparten el seguimiento y la mirada obsesiva por lo que se publica. Están convencidos de que aquello que no está "en letras de molde" o en las pantallas no existe. Lo han demostrado en Santa Cruz, donde subvencionan con los dineros públicos el poderoso multimedio propagandístico de Rudy Ulloa Igor para tratar de tapar el sol con las manos.

 

El periodismo independiente se tuvo que refugiar en las FM comunitarias, en Internet o en modestos diarios como el diario EL BONAERENSE del Periodista Eduardo Orrego que hace todo a pulmón y anda siempre con lo puesto y con la gomera de David en ristre. Es tan fuerte la negación de la realidad como estrategia que, muchas veces, los Kirchner hacen verdaderos papelones que les generan muchos más problemas todavía. La destrucción del INDEC y de la credibilidad en las estadísticas públicas, por ejemplo, es de un infantilismo incomprensible.

Hay un chiste muy viejo y muy cruel que sirve como un ejemplo bizarro. Un amigo le dice al otro:

—Ayer el médico me dijo que me voy a morir si no dejo la noche, el alcohol y el cigarrillo.

—¿Y vos que hiciste?

—Cambié.

—¿De vida?

—No, de médico.

 En muchos discursos de Cristina podemos encontrar ese convencimiento de que los medios empujan el voto de la gente sobre todo de la clase media en un sentido o en el otro. Esta semana llegó a decir que la destrucción de los ferrocarriles que hizo el menemismo fue con la "aquiescencia" de la sociedad que fue "manipulada o inducida".

Como si los vientos del neoliberalismo que soplaban en el mundo no hubieran tenido nada que ver. Como si la corrupción y la ineficiencia estatal de entonces no hubieran sido responsabilidad de los dirigentes políticos.

Como si la más emblemática de las privatizaciones, la de YPF, no haya tenido como miembro informante en la Cámara de Diputados a Oscar Parrilli, actual tesorero y comandante en jefe de las tropas de asalto piketeras.

 

Como si muchos dirigentes sindicales cómplices y beneficiarios de aquellos desguaces corruptos hoy no estuvieran en la CGT oficial y, finalmente, como si aquel Carlos Menem no hubiera compartido la boleta electoral en siete ocasiones con los Kirchner. ¿Fue la clase media tonta influida por Neustadt la única razón por la que se destruyó el Estado?

 

 Parece que los Kirchner creen eso. Y por eso siguen cometiendo gigantescos errores de diagnóstico. Sufren de bovarismo. Se creen sus propias mentiras. O se hacen sus propias películas. Si el matrimonio se limitara a leer el periódico de Rudy, a ver Canal 7 y a manejarse con las cifras del INDEC, a guiarse por la no-encuestas o a escuchar a los periodistas adictos, se creerían que están pasando por el mejor momento. Ceo Que el pueblo no debe ser boludo y no apoyar este capricho de los K.

Modificado el ( sábado, 12 de julio de 2008 )
 
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